Así en silencio, con miedo, callada y tratando de hacer el menor ruido, empiezo a escribir. Siguen siendo mil ideas como la primera vez, hoy creo que me animaré a hacer una pequeña confesión, tal vez una inofensiva.
Hoy lloré. No, en definitiva, no fue en silencio, pero sí el silencio se apoderó de una parte de mi. En mi interior experimenté una explosión de sentimientos. Por fuera sé que sólo quedó un cascarón a punto de resquebrajarse. Y entonces me dije: "No te enfoques en lo que pasa por fuera, adentro es donde sucede lo importante"
El problema fue que hace mucho tiempo lo de adentro había dejado de ser sensible, hoy algo exterior me conmovió y eso me dejó en estado frágil. Este tipo de fragilidad no es sólo la que hace que puedas dividirte en mil pedazos sino aquella que te ayuda a reconstruirte.
Es ahí donde divisé que tengo oportunidades y que solo depende de mi el cambiar el curso de mi vida. De esta manera, en silencio, he decidido agarrar fuerte el timón y empezar la travesía hacia lo desconocido.
Allá voy.
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