sábado, 4 de enero de 2014

Recuerdo de un fallido amor

Siempre lo vi pasar pero nunca lo detuve. Creí que el destino se encargaría, tal vez alguna fuerza cósmica o el azar. Pero no, nada pasó hasta que me arriesgué.
Dejé de lado la verguenza y toda su familia de sinónimos y simplemente lo hice. Después de una noche de mucha diversión con amigos me senté frente a la computadora y escribí un mensaje que no tuvo respuesta en varios meses.
Me inquieté pero supe mantener la calma e invité a que el olvido hiciera acción en mi. A veces releía mi mensaje pensando que había sido una tremenda atrevida. Pero siempre la evaluación de lo escrito fue "no he dicho nada malo, es inofensivo".
En el fondo era mentira, entre líneas uno siempre dice lo que quiere o al menos envía las ideas al interlocutor. Mentira nuevamente, no tienes que leer entre líneas, el solo hecho de que te llegue un mensaje de un completo desconocido ya te dice algo y es que desea tomar contacto. Así ensayes mil veces lo que vas a escribir o busques la ayuda del profesional más experimentado. El mensaje está previamente cargado de significado por confabulación cultural o social... o lógica básica. 

El destino sí hizo que me lo cruzara en situaciones inesperadas y eso me llevó a pensar en que alguna razón debía existir detrás. Y esperándola con el mismo deseo de siempre, un día llegó una respuesta... Salimos unas cuantas veces. Mi falta de experiencia hacía que cada encuentro sea un fracaso, tal vez debí leer algún libro de ayuda. No sabía de qué hablar, no podía hablar, y cuando lo hacía solo decía cosas sencillas y sin mayor impacto.

Me ilusioné demasiado, y para variar no podía ir contra las torpezas clásicas de una joven inexperimentada en el amor. Empecé a escribir demasiados e-mails, a realizar llamadas telefónicas, a tener demasiados detalles. Error tras error.
 
Estoy hecha así. Conocí lo que es el "tira y afloja"... pero jamás lo supe aplicar. Demasiado, mucho, excesivo, aún me sigo preguntando por qué no puedo simplemente esperar. Por qué la paciencia no fue un don hecho a medida para mí.

Quería poner un punto final, pero a veces el punto y coma se presentaba más amigable y solícito. ¿Por qué no pude poner el tan objetivo, fácil y cómodo punto final que todos los veedores de esta historia lo tuvieron tan claro?.

Es difícil cuando estás en el centro. No hay visibilidad, la capacidad de razonamiento disminuye. Estoy segura de que si hubiera sido más paciente le hubiera dado otro curso a la historia.

Pronto me di cuenta que mientras él salía conmigo, también evaluaba una posible relación con otra persona. Jamás sabré si yo al menos tuve una posibilidad.
Sin embargo, de vez en cuando reviso sus fotos y me doy con la sorpresa de que sus parejas posteriores tienen algún parecido físico conmigo. El cabello largo, lacio y negro y algunos rasgos que no sé cómo explicar. Esa es mi manera de encontrar algo de consuelo... de repente signifiqué algo en su vida.
Hoy ya no es algo que pese mucho para mí, pero siempre es lindo tener la esperanza de haber impactado positivamente la vida de alguien, ¿no?.

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