Me pregunto cuántas veces puedes llorar con la misma película. Cuántas veces tu corazón se puede sentir conmovido sobre un mismo hecho. Creo que si te impresiona una vez, te impresionará por siempre, porque por más preparado o preparada que estés... tu esencia es la misma.
Hace muchos años descubrí que soy un ser extraño, o para darme algo de aliento, soy un ser especial. Tengo la facilidad de ser empática con los demás. Si alguien llora, yo también lloro, así sea de felicidad o tristeza. No importa el motivo. Si es cuestión de dramas, soy la mejor para compartir sensaciones.
Las películas para mi no son simples historias, ajenas y lejanas. No. Son oportunidades para ser otra persona, para soñar, para amar, para vivir. Es como si me comprara un ticket para un nuevo viaje, y me dejara llevar por los acontecimientos. Tal vez son, simplemente, mi droga personal.
Podría crearme un blog solo para compartir lo que me deja cada película. De repente existen mil blogs similares... sería cuestión de investigar. Pero lo que siento es fuerte. Explota en mi y genera cambios, impactos que golpean mi cerebro y hacen que cambie de canal. Me renueva o me tumba. En líneas generales, me hace ser otra persona.
He perdido la cuenta de la cantidad de películas que llevo. No imagines que son muchas, pero para mi significan un largo recorrido.
Hoy me elevé alto y desde aquí el panorama es impresionante... pero más aún, es muy feliz.
martes, 23 de junio de 2015
lunes, 15 de junio de 2015
En silencio
Así en silencio, con miedo, callada y tratando de hacer el menor ruido, empiezo a escribir. Siguen siendo mil ideas como la primera vez, hoy creo que me animaré a hacer una pequeña confesión, tal vez una inofensiva.
Hoy lloré. No, en definitiva, no fue en silencio, pero sí el silencio se apoderó de una parte de mi. En mi interior experimenté una explosión de sentimientos. Por fuera sé que sólo quedó un cascarón a punto de resquebrajarse. Y entonces me dije: "No te enfoques en lo que pasa por fuera, adentro es donde sucede lo importante"
El problema fue que hace mucho tiempo lo de adentro había dejado de ser sensible, hoy algo exterior me conmovió y eso me dejó en estado frágil. Este tipo de fragilidad no es sólo la que hace que puedas dividirte en mil pedazos sino aquella que te ayuda a reconstruirte.
Es ahí donde divisé que tengo oportunidades y que solo depende de mi el cambiar el curso de mi vida. De esta manera, en silencio, he decidido agarrar fuerte el timón y empezar la travesía hacia lo desconocido.
Allá voy.
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